jueves, 22 de septiembre de 2011

"El Club De La Pelea"


Todos hemos alguna vez en nuestra vida inventado un personaje, un "yo" el cual anhelamos ser. Una persona que es todo lo que nosotros no somos:
Mejor al pensar, mejor hablando, mejor expresándose, mejor teniendo sexo y mejor viviendo. Una persona que jamás llegaremos a ser
porque vivimos en un mundo tan rutinario y  material en el que "todo se vuelve la copia de una copia de una copia", tal como lo señala "El Club de la Pelea"

"No eres tu trabajo, no eres tu cuenta bancaria, no eres el coche que tienes, no eres el contenido de tu billetera,
no eres tus malditos pantalones. ¡¡¡Eres la mierda cantante y danzante del mundo!!!"
Tyler Durden, El Club de la Pelea

La reflexión forzada que nos deja esta cruda película, en la cual, quien la viva se da cuenta de las ligaduras a las
cuales estamos sujetos todos los días (desde nuestras comodidades hasta nuestros sentimientos e incluso las personas que nos rodean), hace relación
a la doble personalidad que podemos llegar a desarrollar,  producto de este ente superior a nosotros mismos que a toda costa anhelamos ser.

Este film es uno de aquellos repletos de mensajes subliminales y que comenzamos viendo al revés, por casi la última escena, en la cual encontramos a este
personaje trastornado de la sociedad, con una pistola metida en su boca y una voz que le pregunta "¿Tus últimas palabras?", a lo que
el otro responde, de manera dificultosa producto del arma que penetra en sus labios:

-"No se me ocurre nada".

 Entonces comienza el flashback más impresionante, intrigante y perturbador que cualquier persona que se considere o no normal, haya visto.
Produce una catarsis tan explosiva que, quien pruebe este plato fuerte de 2 horas y 30 minutos,  siente instantáneamente que
han violado sexualmente al "yo"  consumista y acomodado a nuestros tiempos repletos de tecnología  y otras cosas innecesarias, que lleva dentro.
 De modo que quien esté leyendo en este preciso instante esta crítica, puede autocuestionarse ¿para qué estar sentado frente a una pantalla? ¿Para qué
estar leyendo tanta porquería y letras diminutas? ¿No tienes nada mejor que hacer? ¿Eres tú un inconformista? Y si tuvieses que morir en este
preciso instante ¿Cuáles serían tus últimas palabras?

-"Aún no se me ocurre nada"


Marta Moya

No hay comentarios:

Publicar un comentario