
Este libro es una novela publicada en 2005 por el australiano Markus Zusak. Principalmente narra la historia de una Liesel Meminger y sus primeros acercamientos al mundo de los libros, cómo los consigue y qué aprende con ellos. Lo particular de este libro es que está narrado por alguien muy particular: la muerte, quien relata la historia en plena Alemania Nazi, donde, como sabemos, estaba muy atareada. Lo interesante de esta obra es que al tener a esta peculiar narradora, el texto adquiere un dinamismo y la hace más entretenida presentando a la muerte como un ser cínico y con un humor negro característico.
El contexto de este libro tiene mucha relevancia en la obra, ya que está inmerso en plena dictadura de Hitler, su madre está encerrada en un campo de concentración por comunista y la envía junto con su hermano donde una familia de acogida. De camino a la casa, el hermano muere y en el funeral, Liesel tiene su primer contacto con el mundo de la lectura, recoge del suelo “El manual del sepulturero”, esto explica el título del libro, ya que la protagonista roba cada libro adquirido de un distinto lugar.
Al llegar a su nueva familia la acogen muy bien, es un matrimonio de Hans y Rosa Hubbermann, donde ella mujer es muy prepotente pero de todas formas le tiene cariño a Liesel, y el Hans cumple un rol fundamental, ya que es el confidente de Liesel, su consuelo y quien lee enseña a leer sus adquisiciones.
Esta familia no tiene una inclinación política en particular, solo se mantiene en silencio, pero se produce un gran conflicto cuando se ven obligados a refugiar a un chico judío de 24 años, con quien Liesel va escribiendo sus experiencias y quien puede traerle muchos problemas a la familia Hubbermann.
La valoración estética de este texto radica en lo entretenido de su redacción, es fácil de leer y tiene una trama muy interesante que hace ver el fuerte marco histórico donde está situada, en la segunda guerra mundial, de un modo distinto y muy atrayente. Es desconcertante que el narrador de la obra sea la muerte y que se exprese de manera tan franca y hasta, a veces, cruda.
Me parece un libro que vale la pena leer, es de aquellos que se comienza y no se puede dejar a mitad de camino. Es una enriquecedora obra que te traslada a la época y logra entender cómo se vivía tal represión en el núcleo familiar. Plasma de una inocente forma nuestros primeros pasos como lectores, curiosos y con ganas de leer el mundo entero. Absolutamente recomendable.
Renata Sagredo Osorio
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