martes, 24 de mayo de 2011

La metamorfosis



La soledad, producto de la intolerancia e incomprensión del mundo, es una temática propia de la humanidad y por ende transversal en la sociedad. “La metamorfosis” recoge este argumentó hace ya más de un siglo, pero como consecuencia del trasfondo literario, resulta ser hoy un libro acorde a los tiempos de la mismísima postmodernidad.
¿Cuántas personas hoy se siente un “monstruo insecto”? La respuesta a esta interrogante es innumerable. Hace más de un siglo uno de ellos era el mismísimo autor de esta historia: Franz Kafka. El impacto provocado por la relación con su padre es trascendental al momento de entender el porqué de sus escritos. Declaró el propio Kafka que la autoridad de su padre, la tiranía de éste y las ilimitadas exigencias procedía toda su obra. Sus creaciones, que han sido catalogadas como desesperadas y absurdas, son un emblema del existencialismo. El libro en si nos relata de forma prolija y fehaciente lo que es vivir en carne propia la intolerancia, ya que la historia de Gregorio Samsa, un comerciante de telas que vive con su familia a la que mantiene con su sueldo y quien un día amanece convertido en una criatura no identificada, está basada en la experiencia de vida del autor.

Un punto importante al momento de comprender la obra es tener presente que Kafka pertenecía a una corriente filosófica denominada existencialismo, la cual busca respuestas a la interrogante del ser en el mundo y las consecuencias propias de convivir con nuestro entorno. Entorno que en el tiempo que fue escrito “La metamorfosis”, representaba a una sociedad en crisis producto de la primera guerra mundial. Recordemos que Kafka escribió este libro en 1915, es decir en plena Gran guerra. La incertidumbre y la sensación de fatalidad que expresa el libro pueden ser perfectamente atribuidas a esta condición de tiempo y espacio.

Su obra es considerada una de las más influyentes de la literatura universal del siglo XX, principalmente por el significado que nos deja el libro, el cual nos llama a reflexionar sobre lo que somos hoy en el mundo, y que hacemos por alcanzar un poco de la aquella libertad tan preciada por la humanidad. ¿Cuál es el paradigma que hoy nos mueve? ¿El dinero a caso? ¿Y no es ese mismo dinero el que nos mantiene presos de una irrealidad de apariencias verosímiles y que en consecuencia nos aleja de la libertad pura?


María José Urbina Moukarzel
 M3B

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