El Principito, Antoine de Saint-Exupéry
Le Petit Prince fue publicado el año 1943 por Antoine de Saint-Exupéry y se ha convertido en una de las obras mas conocidas dentro de la literatura universal.Fue escrito en el contexto de la Segunda Guerra mundial, mientras el auto se encontraba en Estados Unidos, podemos darnos cuenta en la dedicatoria del libro.
A LEÓN WERTH Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona grande. Tengo una seria excusa: esta persona grande es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona grande puede comprender todo; incluso los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona grande vive en Francia, donde tiene hambre y frío. Tiene verdadera necesidad de consuelo. Si todas estas excusas no fueran suficientes, quiero dedicar este libro al niño que esta persona grande fue en otro tiempo. Todas las personas grandes han sido niños antes. (Pero pocas lo recuerdan.) Corrijo, pues, mi dedicatoria: A LEÓN WERTH CUANDO ERA NIÑO
Luego de saber esto podemos darnos cuenta de que el autor critica bastante a la sociedad en guerra de la época, apelando a lo absurdas que son muchas veces las personas mayores, y dándonos estereotipos clásicos de la sociedad a lo largo del relato.
Dentro del marco de la guerra el autor busca criticar a la sociedad, apelando a la pérdida de la inocencia en los adultos y lo que esto provoca en desmedro de los mismos.
Dentro del marco de la guerra el autor busca criticar a la sociedad, apelando a la pérdida de la inocencia en los adultos y lo que esto provoca en desmedro de los mismos.
La obra trata, fundamentalmente, sobre un aviador que se queda atascado en el desierto del Sahara y se encuentra con este peculiar niño que dice pertenecer a otro planeta, Un planeta tan pequeño que se puede llegar a ver más de 43 puestas de sol en un solo día.
El libro es narrado por el mismo aviador que va contando sus experiencias con el Principito, además de añadirle dibujos. Parece un libro bastante sencillo de leer pero toca tan temas profundos y universales como: la existencia, los problemas inherentes a la sociedad, como se ven reflejados en los hombres de otros planetas que conoce el Príncipe; la inocencia representada por el Principito; la vanidad representada por la rosa; la naturaleza de las relaciones, sabia lección que nos entrega el zorro, y sobre todo a nunca perder eso tan maravilloso que es la niñez. Todo esto tratado de una manera sencilla y a la vez hermosa.
En lo personal este libro me fascina, por el hecho de que no importa cuantas veces lo lea, nunca deja de enseñarme algo y jamás me aburre. Siento que es un libro que puede ser leído desde niños de 7 años hasta ancianos de 80 sin perder su valor.
Una de las partes del libro que mas me llega , es la descripción de “lazos” que le da el zorro al Principito:
Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo...
Quizá hoy en día hemos ido olvidando el valor de los lazos para dar paso al individualismo , pero El Principito nos recuerda cuán hermoso es el hecho de crear vínculos.
Otra parte del libro que realmente me ha marcado ,es aquella en la que el aviador explica que los adultos no pueden apreciar lo esencial de la vida.
A los adultos les gustan los números. Cuando uno les habla de un nuevo amigo, nunca preguntan sobre lo esencial. Nunca te dicen: "Cómo es el sonido de su voz ? Cuáles son los juegos que prefiere ? Colecciona mariposas ?" Te preguntan: "Qué edad tiene ? Cuántos hermanos tiene ? Cuánto pesa ? Cuánto gana su padre ?" Sólo entonces creen conocerlo. Si uno dice a los adultos: "Vi una bella casa de ladrillos rosas, con geranios en las ventanas y palomas en el techo..." no logran imaginársela. Hay que decirles: "Vi una casa de cien mil francos." Entonces exclaman: "Qué lindo !"
Es por eso que espero crecer junto a la niña que he sido y así transformarme en una persona mayor integral, y jamás confundir boas comiendo elefantes con sombreros.
En conclusión, los temas que abarca El Principito son atemporales. Es un clásico, que según lo veo yo, no dejará nunca los libreros de los hogares, su valor es infinito.
Soledad Rebolledo
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