miércoles, 26 de octubre de 2011

Antes que sea tarde


Cuando abrí los ojos nuevamente, ya nada era lo mismo,  me había dormido mientras escuchaba mi CD favorito en la radio del auto y al despertar, la tranquilidad anterior ya no existía, a mi alrededor, solo escuchaba voces, voces que por más que intentara no podía reconocer, mi vista fue de a poco siendo más nítida y logre diferenciar a un extraño que me hacía preguntas, preguntas que no podía entender. En ese momento se empezaron a hilar mis pensamientos, recordé mi viaje de vacaciones junto con mi madre, viaje que debía ser para disfrutar, pero terminó en un horrible accidente. Lo más importante para mí en aquel instante era encontrar a mi mamá, examiné la escena, pero nada daba indicios de que ella estuviera ahí, intenté preguntar pero no conseguí respuesta.


La pelea que habíamos tenido antes de salir, se vino a mi memoria, ¿cómo pudimos gritarnos de esa manera, por el simple hecho  de no entendernos bien? Mi  madre tenía que estar bien, no podía terminar todo así, tenía que arrepentirme por mi mal genio, y demostrarle que podía cambiar. Al estar dando vueltas estas horribles ideas en mi cabeza, la encontré con la mirada, sentada, pero en mejor estado que yo.


Aparecí unos minutos después en el hospital, y cuando volví a estar consciente completamente, lo primero que vi fue la figura de mi mamá, mirándome, preocupada, la abracé y al mismo tiempo me hice una promesa a mí mismo, no dejarme llevar nunca por mi mal genio.


María Jesús Bravo M.

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