viernes, 28 de octubre de 2011

Era un día cualquiera


Era un día cualquiera, levantarse temprano, tomar leche, ir al colegio. Cada día era una rutina. Veía la televisión y me daba cuenta de lo mismo, pobreza, economía, fútbol… esta vez vi acerca de las problemáticas estudiantiles que sucedían en mi país, Chile, bueno no me afectó mucho ya que mi colegio no estaba en paro y además es privado pero me llamó la atención lo que comentaban mis amigos de otros colegios, vecinos y unos 2 amigos de mi curso. Ellos si estaban preocupados del tema y varias veces me dijeron si quería ayudarlos en carteles o en cooperación de la toma de su colegio. Pero aún así no me interesaba para nada.

Un día mi amiga la Natalia, que estudia en el colegio vecino al mío me pidió que la acompañara a la marcha que iba a haber el día siguiente,  en verdad no estaba muy seguro ya que no sabía si me iban a dar permiso o si sería muy peligroso. Pero mi amiga me dijo que por favor, que no quería ir sola. Pedí permiso y me dejaron, íbamos en camino con mi amiga y ella iba vestida como si fuera un carnaval, con un cartel que decía “Por una educación gratuita”, estuve conversando con ella y me di cuenta que de verdad estaba metida en el tema, y que quería luchar hasta el final. Llegamos a la marcha y vi un montón de gente de todas las edades, eran abuelos y abuelas, padres, niños y estudiantes por supuesto.

Mientras íbamos caminando nos encontramos con amigos de la Natalia que eran muy agradables, ellos me comentaban acerca de lo que les sucedía en su universidad en toma y yo les preguntaba que por qué todo esto, y porque pedían calidad y gratuidad, me sentí como un ignorante pero ellos me informaron acerca de varios temas que yo no tenía ni idea, entretanto, veía los distintos carteles de los estudiantes y personas que marchaban, algunos no los entendía y otros me daban mucho que pensar, también escuchaba los gritos que todos se sabían y la música que venía de los tambores.

En verdad pensé que iba a ser diferente. Luego cuando llegábamos al lugar de destino la Natalia se colocó un pañuelo en la cara y me di cuenta que los demás también lo hacían, después me di cuenta del molestoso ambiente por la lacrimógena. En esos minutos vi como varios sujetos, que eran como los encapuchados de la televisión que había visto el día anterior, tiraban bombas de pintura y le gritaban a los carabineros. En ese instante mi amiga me dice que ya todos nos íbamos.

Llegué a mi casa prendí el televisor por si salía una noticia de la marcha de hoy, y solo mostraron a los encapuchados que vi al final como tiraban piedras, destruían semáforos y quemaban autos y rayaban…Mi madre me dijo: “No puede ser que los jóvenes de hoy en día sean tan violentos, que bueno que no te pasó nada grave, no deberían permitir estas protestas”. A lo que le comenté: mamá, en las noticias muestran lo que les interesa, omiten lo que fueron 4 horas de diversión, expresión, respeto y una marcha por la justicia.
Me di cuenta que no podía ser prejuicioso y desinteresado por todo, al final son pensamientos que logras por la experiencia y el poder salir un minuto de tu aburrida rutina, gracias Natalia.


Mariella Araya P.

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