Fue aquí cuando comprendí. O sea, no allí
instantáneamente, al rato. Tú entiendes. No pensé que podría marcarme tanto, no
le tenía mucha fe a tu idea, lo siento. El viento en mi rostro ¡Nunca hubo un
viento más fuerte! Tan fuerte que se llevó también mis más profundos dolores,
por eso te lo agradezco. Hacía tiempo que no te escribía, recuerdo que la
última vez fue cuando me animaste a esta travesía agridulce. Pero me ha servido
más que todo en la vida, ha sido maravilloso, la vida es tan hermosa cuando cambias
los lentes con los que la miras… El invierno boliviano, mucho más terrible de
lo que decías…Aunque más terrible era mi miedo a venir ¡Imagíname a mí, sola
por esos parajes! Pero ya no, ya no hay miedos en mí. La gente, me ha sanado
mucho, es tan distinto a Santiago, nadie me miraba a los ojos como aquí. Me han
enseñado tantas cosas que serían cartas y cartas. Me descubrí aquí, descubrí lo
que quiero aquí, y es aquí donde me
quedo, pero contigo. Espero tu
respuesta, no traigas tanto equipaje, lo
repito, muchas gracias. Nos vemos pronto.
Tu jardín
de capachitos.
P.D: Perdón por escribir tan poco, pero con el
tiempo lo he olvidado, las palabras más lindas están en mí, cuando vuelvas te
las recito en verso, o te las canto.
Renata
Sagredo
No hay comentarios:
Publicar un comentario