viernes, 28 de octubre de 2011


Fue aquí cuando comprendí. O sea, no allí instantáneamente, al rato. Tú entiendes. No pensé que podría marcarme tanto, no le tenía mucha fe a tu idea, lo siento. El viento en mi rostro ¡Nunca hubo un viento más fuerte! Tan fuerte que se llevó también mis más profundos dolores, por eso te lo agradezco. Hacía tiempo que no te escribía, recuerdo que la última vez fue cuando me animaste a esta travesía agridulce. Pero me ha servido más que todo en la vida, ha sido maravilloso, la vida es tan hermosa cuando cambias los lentes con los que la miras… El invierno boliviano, mucho más terrible de lo que decías…Aunque más terrible era mi miedo a venir ¡Imagíname a mí, sola por esos parajes! Pero ya no, ya no hay miedos en mí. La gente, me ha sanado mucho, es tan distinto a Santiago, nadie me miraba a los ojos como aquí. Me han enseñado tantas cosas que serían cartas y cartas. Me descubrí aquí, descubrí lo que quiero aquí, y es aquí donde  me quedo, pero contigo.  Espero tu respuesta, no traigas tanto equipaje,  lo repito, muchas gracias. Nos vemos pronto.

Tu jardín de capachitos.
  
P.D: Perdón por escribir tan poco, pero con el tiempo lo he olvidado, las palabras más lindas están en mí, cuando vuelvas te las recito en verso, o te las canto.


Renata Sagredo

No hay comentarios:

Publicar un comentario