viernes, 28 de octubre de 2011

Lo alto de tu vergel

A propósito te acercaste lentamente, y tus ojos fueron lo único que los míos quisieron ver. En ellos encontré un vergel admirable, donde provenían todos tus sentidos, era maravilloso, logré entrever en ello, aquella sinfonía que me hacía ‘perderme’ en mi misma, la armoniosa voz que desprendía de tu interior y esa mirada que sencillamente transfería tus sentidos. ¿Sería aquello que forjabas a escondidas? Tus ojos, que inducían que lo demás se atenuara lentamente. 
Seguíamos ahí, y yo… yo cada vez alucinaba más con aquella acuarela en frente mío, aquellos colores esfumados del atardecer allá arriba, eran tan pulcros. Hurgaba en mí una inolvidable sensación, tus pestañas y su movimiento, suspicaces, me mantenían al borde de caer del precipicio.



Florencia Salgado

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