viernes, 28 de octubre de 2011

La flauta se hace a si misma

Estoy cansando y furioso, son las 3:00 pm ya, me queda tanto por hacer y tan pocas ganas para hacerlo, que no sé como repartirme los minutos y las energías. Que forma de recordar y repasar mis viejas usanzas, mis antiguas caminatas, mis antiguas andanzas por las calles de una ciudad llena de color y vida. Pero eso se perdió y solo queda desanimarme en mis recuerdo. Pero tengo la suerte de haber encontrado mi flauta, mi vieja y usada flauta, no hay nada que me anime más como volver a poner en mis labios en la vieja flauta, nada como volver a soplarla y tocarla sin fin.


Tomarla en mis manos y transportarme durante los recuerdos a los más cercanos y más lejanos. Lo más cercanos en tus manos y tus labios. Y en esos viejos recuerdos ver la luna sobre mi cabeza mientras busco la solución y forma de sanar mis heridas. Esos últimos recuerdos mezclados dando la mano en un estrecho abrazo entre hermanos.


Estoy lleno de cicatrices, lleno de notas que desconozco y placeres que me recuerdan que la vida es más que pensamientos y letras. Las energías no se crean, solo se absorben y se transmiten a través de la música, de la vida y la pasión. Fuerza, fuerza para terminar de avanzar en el día a día, fuerza es lo que me dan tus recuerdos a través de tú música, y mis pobres notas.


Aún toco la flauta sin tener si quiere la conciencia de hacerlo, ¿Ella está libre de mis dedos y mis labios, o será que yo soy libre en los recuerdos y sueños que me produce?




Gonzalo Tapia Nuñez

1 comentario:

  1. Muchas gracias colegas del Humanistas, igualmente los felicitamos por su trabajo, ojalá se siga expandiendo esto, les enviamos coordialmente nuestros saludos..

    "Editores Cuesco"

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