viernes, 28 de octubre de 2011

Las Rosas


Durante las frías mañanas de invierno en que la lluvia azota mi ventana, me acuerdo de aquellos días de mi infancia donde mi única y leal amiga era la soledad, esa soledad incurable que me recogía y me llenaba de pensamientos ilusos pero placenteros.

Pasaron los años, crecí y fui descubriendo mi realidad, mi entorno, mi tierra y me di cuenta que la soledad es solo para los que se dan por vencido y para los que han sido crueles, no para las personas que están llenas de sueños y quieren luchar. Es así, como entendí que los días eran como las rosas, a pesar de ser frágiles sabían muy bien como defenderse y contraponerse a las amenazas, ya que al atardecer siempre el cálido sol vencía las melancólicas nubes.


Katherine Acuña González

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