El reloj sonó a
las 6.00 am como todo los días, me
sentía un poco mal pero igual tenía
que cumplir en el trabajo o sino la plata para fin de mes no me alcanzaría,
mantenerse hoy en día es muy difícil. Llegue al paradero y esperé la micro 403, como siempre estaba llena, íbamos
llegando a estación central en donde todos
los días partía el tren al sur, el cual
siempre quise tomar pero nunca tuve el valor de hacerlo, la micro siguió avanzando por la calle principal, pero yo seguía pensando
en mi anhelado viaje al sur, de
pronto una extraña sensación me invadió
y aparecí en el sur, en una pequeña pero hermosa casa , mi deseo al fin se
hacía realidad, no tenía más preocupaciones, la gente ya no estaba tan
estresada como en Santiago y era feliz con mi trabajo . De pronto desperté, el
reloj volvió a sonar y me di cuenta que
estaba atrasado para ir a trabajar, me apresuré pero algo me hizo cambiar de opinión , agarré mi
mochila y mis ahorros para la
universidad, tomé la micro 403 pero me bajé en estación central compré pasajes para el sur y emprendí mi viaje
con el propósito de salir de la rutina , donde al fin podré respirar
adentro y hondo, donde podré ser feliz.
Mariana Cabrera
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