Todo comenzó en una fría tarde de abril, yo
me disponía a ir a la casa de una amiga cuando de repente, cruzando la calle
San Martin una mujer al volante no respeto una luz roja y me atropello. En el
momento no sentí nada, pero al ver que no tenía mis piernas mi vida se
convirtió en una pesadilla. Fue lo peor.
Recuerdo que cuando desperté en el hospital
toda mi familia estaba ahí. Me decían que pronto me iba a recuperar y poder
hacer las mismas cosas que hacía antes. Yo no lo veía así, yo ya me daba por
muerto. Pero de pronto algo me hizo cambiar, empecé a valorar nuevamente la
vida. Para mí este hecho fue un renacer, ya que antes me consideraba una
persona muy fría y que no compartía con mi familia, en cambio ahora lo que más
hago es estar con los que más quiero.
Andres Acuña
No hay comentarios:
Publicar un comentario