Era un día como cualquier
otro hasta la hora de almuerzo, en ese comento hablando con mi hermana de una
situación que había pasado anteriormente comenzamos a pelear hasta que ella no
soporto más. Después de un rato me pregunte ¿Para qué seguir con las peleas?
¿Acaso eso ayuda en la relación tan mala que llevamos? la respuesta me costó
conseguirla hasta que fui a la casa de mis primos ese fin de semana, allí mirando como mi prima con su hermano eran
cómplices en muchas cosas diarias me di cuenta de lo importante que es tener
una buena relación con tus hermanos, ellos son realmente todo en tu vida,
siempre van a estar ahí para ti a menos que lo arruines; como mi hermana y yo
lo estábamos haciendo con todas esas peleas diarias que en realidad no nos
ayudaba a ninguna; esa era la respuesta a todas las preguntas que me había
planteado tantas veces.
Luego de unos días al ver a
mi hermana me dije a mi misma ¿Por qué no dar una oportunidad para llevarnos
bien? Y así fue, salí con ella, parecíamos hasta amigas y fue en ese momento
cuando me di cuenta que todo este tiempo la culpa fue mía, ella siempre tuvo la
disposición para llevarnos bien solo que yo no la aceptaba y entonces sentí esa
satisfacción de al fin tener una amiga y no una enemiga como hermana.
María Constanza Bórquez A
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